Vivir sin ansiedad y depresión

Probablemente no sabes que tienes dos sistemas nerviosos:

  1. Sistema nervioso central, compuesto por el cerebro y la espina dorsal
  2. Sistema nervioso entérico que es el sistema nervioso intrínseco del tracto intestinal.

Ambos sistemas están creados por los mismos tipos de tejidos y se conectan a través del nervio vago, que es el décimo nervio craneal que va desde el cerebro hasta el abdomen.

El nervio vago es la ruta principal que utiliza nuestro sistema digestivo para transmitir la información al cerebro. Sí, es correcto… Mientras que muchas personas piensan que el cerebro es el órgano principal, la realidad es que nuestro intestino envía mucha más información al cerebro, que la que el cerebro envía a los intestinos.

Para poner esto en términos más simples, probablemente hayas experimentado la sensación visceral de mariposas en el estómago cuando estás nervioso, o dolores estomacales cuando estás enojado y estresado. Lo contrario también es verdad y esos problemas en el intestino pueden impactar directamente tu salud mental, causando problemas como ansiedad, depresión y autismo.

En Diciembre del 2011 el Journal of Neurogastroenterology and Motility reportó el novedoso hallazgo de que los probióticos (microorganismos benéficos presentes en VITA BIOSA) conocidos como Bifidobacterium longum NCC3001 mostraron ayudar a normalizar la conducta como la ansiedad en los ratones con colitis infecciosa.i

Según el informe, el efecto de las bacterias en la ansiedad involucra las vías vagas moduladoras entre la conexión intestino-cerebro.

“Debido a que los Bifidobacterium longum disminuye la excitabilidad de las neuronas entéricas, podría enviar una señal al sistema nervioso central mediante la activación de las vías vagales al nivel del sistema nervioso entérico.”

Una investigación por separado también descubrió que los probióticos Lactobacillus rhamnosus tienen un efecto notable sobre los niveles GABA (un neurotransmisor inhibitorio que está significativamente involucrado en regular muchos procesos sicológicos y fisiológicos) en ciertas regiones cerebrales y disminuye la hormona corticosterona que induce el estrés, resultando en una disminución de la conducta relacionada con la depresión y la ansiedad .

Cuando los investigadores seccionaron el nervio vago, los niveles de los receptores GABA y la conducta de los animales no cambiaron después del tratamiento con L. rhamnosus, confirmando que el nervio vago es probablemente la vía principal de comunicación entre la bacteria en su intestino y su cerebro.

Curiosamente, así como tenemos neuronas en el cerebro también tenemos neuronas en el intestino— incluyendo neuronas que producen neurotransmisores como la serotonina, que también es encontrada en el cerebro.

De hecho, la mayor concentración de serotonina, que está involucrada con el control del humor, depresión y agresión, se encuentra en los intestinos y no en nuestro cerebro.

Tal vez esta es una razón del porqué los antidepresivos, que aumentan el nivel de serotonina en el cerebro, son a menudo ineficaces para tratar la depresión, mientras que los cambios alimenticios casi siempre nos ayudan.

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