Mi hijo come bien, duerme bien… pero en el colegio no rinde. El intestino tiene algo que ver.
El reporte llegó por el grupo de WhatsApp del salón. “Se distrae con facilidad”, escribió la profesora. “Le cuesta mantener la atención durante las actividades.” Y tú lo leíste dos veces porque no cuadra con el niño que conoces en casa.
